jueves, 31 de marzo de 2011

Una linterna mágica sin luz

Hoy me gustaría destacar un fragmento de Las desventuras del joven Werther, de Goethe, una obra que en su época fue un fenómeno que traspasó las fronteras de lo literario. El libro llegó a prohibirse puesto que se decía que fomentaba el suicidio y a su alrededor surgió todo un movimiento de jóvenes que imitaban la estética y la moral de los personajes.
El fragmento que he escogido y que en La gramática del amor Irene lee en voz alta, podría pasar a la historia como uno de los más cursis que se hayan escrito jamás, pero sin dejar de serlo, me parece un ejemplo perfecto de las locuras que podemos llegar a cometer por amor. En el caso de Werther se trata de una locura muy inocente y sin ninguna consecuencia. Quizá por eso consigue despertar nuestra ternura.
Imaginaos la situación: Werther visita a Lotte, la mujer de quien se ha enamorado, casi todos los días. Pero una tarde en particular le resulta imposible acudir a verla por tener que atender otras obligaciones. No obstante, la ausencia de Lotte le resulta casi insoportable. ¿Qué hace para solucionar el problema? Leed el fragmento y lo descubriréis:

«Wilhem, ¿qué sería sin amor el mundo para nuestro corazón? Una linterna mágica sin luz. Apenas pones la lamparilla aparecen sobre tu blanca pared imágenes de todos los colores. Y aun cuando no fueran más que eso, fantasmas pasajeros, constituyen nuestra felicidad si los contemplamos como niños pequeños y nos extasiamos ante esas maravillosas apariciones. Hoy no he podido ver a Lotte, me retuvo una visita ineludible. ¿Qué hacer? Le envié mi criado solamente por tener a mi alrededor a alguien que hoy hubiera estado cerca de ella. Con qué impaciencia le estuve esperando, con qué alegría volví a verlo. Si no me hubiera dado vergüenza, me habría gustado tomar su cabeza y la habría besado.
Cuentan de la piedra de Bolonia que si se la pone al sol absorbe rayos y resplandece algún tiempo durante la noche. Lo mismo me sucedió a mí con el criado. La sensación de los ojos de ella se habían posado en su rostro, en sus mejillas, en sus botones y en el cuello de su casaca ¡hacíamelo tan sagrado, tan valioso! En aquel instante no hubiera cambiado mi criado por mil táleros. ¡Me sentía tan a gusto en su presencia...! Dios te libre de reírte. Wilhem, ¿será la felicidad producto de la fantasía?».

¿No es una locura maravillosa?
¿Y vosotros? ¿Tenéis alguna locura de amor –confesable- que os apetezca compartir?

martes, 22 de marzo de 2011

Lista de lecturas

Queridos navegantes del amor,

Esta semana está siendo muy productiva en lo que a lecturas se refiere. He acabado de devorar la última novela de Care Santos, Habitaciones cerradas. El libro me ha tenido pegada al sillón con una historia fascinante, toque fantasmagórico incluido, que recrea la Barcelona de finales del siglo XIX.

A continuación he empezado a leer Los siete soles de la felicidad, de la editora y amiga Esther Sanz, una historia romántica y urbana que me está robando el corazón. Pasaos por el blog de Esther si tenéis curiosidad por saber más de estos soles que esta mañana me han hecho olvidarme del mundo. Hasta tal punto estaba concentrada en la historia que me he pasado de parada de autobús. Me sucede pocas veces, pero cuando ocurre, sé que tengo entre manos un libro inolvidable.





Como algunos me habéis dicho que echasteis de menos una canción en la entrada de ayer, hoy os dejo dos temas encantadores de She & Him. El primero tiene la virtud de ponerme de buen humor cada vez que lo escucho y por ello está en mi lista de favoritos desde el verano pasado. ¡Que los disfrutéis!

http://www.youtube.com/watch?v=pZ3cTwI9bIw

http://www.sheandhim.com/#/splash

lunes, 21 de marzo de 2011

Pajarillos perfectos

Me encanta la primavera. En cuanto mis sentidos empiezan a detectar que los días se alargan y las temperaturas se suavizan, se apodera de mí una alegría absurda que ni las alergias ni las hormonas alteradas pueden apagar. Cuando era una niña me bebía la estación con avidez, con la impaciencia de quien engulle un aperitivo sabroso pero necesariamente breve a la espera de que llegue el plato fuerte: el verano. Pero desde hace algunos años he aprendido a amar las estaciones "de transición", especialmente esta.

Primavera es también la estación del amor, el contexto en el que se cuecen los sentimientos exaltados de miles de romances posibles e imposibles. Los cuespos y los sentimientos que han estado dulcemente aletargados durante el largo invierno ahora brotan con fuerza o reverdecen, animados por el sol y las brisas amables. ¿Quién no se ha enamorado alguna vez en primavera?

Si os apetece imbuiros del espíritu romántico típico de estas fechas os animo a que leáis o releáis Al sur de la frontera, al oeste del sol, de Haruki Murakami, una novela que nos habla del primer amor, de la adolescencia y de las cosas que dejamos atrás al hacernos mayores. En el libro hay unas líneas que he citado dentro de La gramática del amor y que espero que os sirvan de inspiración para estrenar la semana y la estación que empieza hoy:


«Me tomó de la mano una sola vez. Fue un día que me llevaba a algún sitio, y el gesto decía: «Rápido, es por aquí». Nuestras manos permanecieron unidas como mucho diez segundos, pero a mí me parecieron treinta minutos. Y cuando me soltó, deseé que el contacto no se hubiera interrumpido. Yo sabía, sabía que ella me había cogido la mano de una manera espontánea, pero que, en realidad, lo había hecho porque deseaba hacerlo. Aún hoy recuerdo el tacto de su mano aquel día. Es un tacto diferente a cualquier otro que haya experimentado después. Es simplemente la mano pequeña y cálida de una niña de doce años. Pero en aquellos cinco dedos y en aquella palma se concentraban, como en un catálogo, todas las cosas que yo quería saber, todas las cosas que tenía que saber. Y ella, al tomarme de la mano, me las enseñó. Me enseñó que en el mundo real existía un lugar como aquél. Durante diez segundos tuve la sensación de haberme convertido en un pajarillo perfecto. Surcaba el aire, sentía el viento. Desde las alturas, podía ver paisajes lejanos. Tan remotos que no era capaz de vislumbrar con claridad lo que había. Pero supe que existían. Y que algún día iba a visitarlos. Esa certeza me dejó sin aliento, me hizo estremecer.»

Bienvenida de nuevo, primavera.

lunes, 14 de marzo de 2011

Muros

Mis queridos navegantes,

Imperativos técnicos me hicieron imposible escribir esto ayer, tal y como os había prometido, mis disculpas.

¡Me han encantado vuestras propuestas para la banda sonora de Orgullo y prejuicio, mil gracias! Os dejo la mía, un clásico de Tom Petty & The Heartbreakers que nos recuerda que incluso los muros más altos pueden caer: Walls.


Some days are diamonds
Some days are rocks
Some doors are open
Some roads are blocked

Sundowns are golden
Then fade away
But if I never do nothing
I'll get you back some day

Cause you got a heart so big
It could crush this town
And I can't hold out forever
Even walls fall down

And all around your island
There's a barricade
It keeps out the danger
It holds in the pain

Sometimes you're happy
Sometimes you cry
Half of me is ocean
Half of me is sky

But you got a heart so big
It could crush this town
And I can't hold out forever
Even walls fall down

And some things are over
Some things go on
And part of me you carry
Part of me is gone

But you got a heart so big
It could crush this town
And I can't hold out forever
Even walls fall down

Baby you got a heart so big
It could crush this town
And I can't hold out forever
Even walls fall down
They fall down




Feliz semana, y no os olvidéis de quitaros de encima algunas piedras :)

miércoles, 9 de marzo de 2011

Disfraces

Queridos navegantes,

Hoy toca seguir con nuestro repaso de las novelas de La Gramática del amor. Una de las primeras obras que Irene estudia en su peculiar curso es Orgullo y prejuicio. La lección que Irene extrae de su lectura no es inmediata, sino que va calando en su personalidad a lo largo de su viaje literario y sentimental. Al principio de la novela Irene es una chica ingenua y muy apocada que hace verdaderos esfuerzos por ocultarse del mundo. Tiene miedo de que la conozcan puesto que intuye que revelarse tal y como es puede tener consecuencias dolorosas para ella. Pero poco a poco aprenderá que para amar, para vivir, en definitiva, hay que arriesgarse. Irene irá derribando, piedra a piedra, los muros que con tanto cuidado ha construido para separarse de los demás y empezará a mostrarse como es.

En este sentido creo que tiene mucho que ver con los personajes de la novela de Jane Austen. Elizabeth Bennet y Fitzwilliam Darcy, guiados por motivaciones distintas aunque convergentes, levantan sus propios diques de contención.  Vencido por los prejuicios el uno e influida la otra por su carácter orgulloso, ambos coinciden en algo: ninguno de los dos se atreve a liberarse de su coraza para mostrarse ante el otro sin el tranquilizador disfraz que ya se han acostumbrado a usar. Sólo al final decidirán desnudar sus sentimientos, despojarse de los artificios y desde esa autenticidad, al igual que Irene, podrán tirar al río las piedras del muro que hasta entonces separaba sus almas.

Hoy me gustaría proponeros un ejercicio divertido. Si tuvierais que ponerle banda sonora a Orgullo y prejucio, ¿qué canción escogeríais? Al final de la semana yo os haré mi propuesta :)

domingo, 6 de marzo de 2011

La gramática en Madrid

Esta semana seguiremos con nuestro repaso de las novelas de La gramática del amor. Pero hoy os dejo una imagen que me ha emocionado. Es un póster con la portada de la novela que está expuesto en la Fnac de Callao (Madrid). Me la mandó el viernes Care Santos, maravillosa escritora y viajera infatigable.¡Gracias, Care! Feliz semana para todos.


martes, 1 de marzo de 2011

Jane Eyre, las gafas del amor y Kasier Chiefs

El señor Rochester entró el último. Yo procuré concentrar mi atención en la labor que me había provisto. Al distinguir la figura de aquel hombre, recordé el momento en que le viera por última vez, cuando le acababa de prestar un inestimable servicio. Entonces él, cogiendo mi mano y mirándome, había revelado una tumultuosa emoción, de la que yo había participado. ¡Qué próximo a él me había sentido en aquel momento! Ahora, en cambio, ¡qué lejanos estábamos el uno del otro! Tanto, que ni siquiera esperaba que viniese a hablarme. No me asombró, pues, que sin mirarme, se sentara al otro extremo del salón y comenzase a conversar con algunas señoras.
Al observar que su atención estaba dedicada a ellas y que podía, por tanto, mirarle sin ser vista, le contemplé, experimentando un agudo y a la vez doloroso placer en hacerlo: el placer que pueda experimentar quien, sintiéndose envenenado, bebe, a sabiendas, el dulce veneno que le lleva a la tumba. ¡Qué verdadero es el aforismo de que «la belleza está en los ojos del que mira»! El moreno y cuadrado rostro de Rochester, sus espesas cejas, sus penetrantes ojos, sus rudas facciones, su boca voluntariosa, no eran bellos, según los cánones de la estética, pero para mí eran más que bellos: eran interesantes y estaban llenos de una sugestión que me dominaba. Yo deseaba no amarle -el lector sabe el esfuerzo que realicé para extirpar mi amor- y, sin embargo, ahora que le veía, la pasión desbordaba, impetuosa y fuerte. Aun sin mirarme, me obligaba a que le amase.


Mis queridos navegantes del amor,

Siguiendo con el repaso del curso de gramática del amor de Irene, hoy he querido destacar este fragmento de Jane Eyre, de Charlotte Brönte. De las tres cosas que más llaman la atención en estas líneas, una ya la comentamos cuando hablábamos el otro día de Karenin y de sus orejas: enamorarse implica sin remedio empezar a ver el mundo de otro modo.

Es muy gracioso comprobar cómo Jane y Rochester, al poco de conocerse, se encuentran el uno al otro bastante poco agraciados. Rochester incluso le dice abiertamente que tiene una cara rara. A Jane él le parece un poco tosco, “rudo”, como nos dice aquí.  A medida que los dos se van enamorando, la aparente fealdad se transforma. Como nos recuerda la propia protagonista: «la belleza está en los ojos del que mira».

Otra cosa que me gusta mucho de este fragmento es que resume muy bien uno de los ejes de la novela, que es la resistencia constante de Jane a rendirse a sus sentimientos. Hay muchos obstáculos que deberían disuadirla de querer a Rochester, como sus diferencias sociales, los misterios que rodean a su presencia, su intimidante franqueza… Jane es una mujer fuerte, independiente, luchadora, con los pies sobre la tierra y principios arraigados. A la vez, no deja de ser una chica joven que está muy sola en el mundo y que encuentra en Rochester un compañero, un igual intelectual, a la vez que su casa se convierte para ella en un verdadero hogar.

Este constante ir y venir, la lucha interior de Jane para controlar unos sentimientos que se le desbordan, me parece uno de los grandes aciertos de la novela. Brönte consigue de este modo eso tan difícil de hacer: que empaticemos con su personaje.

Al leer estas líneas, no puedo evitar sentirme transportada a la misma habitación donde Rochester entretiene a sus visitas y finge ignorar a Jane, mientras ella se da cuenta de que ambos están unidos por una energía tan poderosa que los obliga a estar conectados aunque no se miren a los ojos.




El domingo pasado salí a correr y, en contra de mi costumbre, me llevé un iPod Shuffle para escuchar música mientras lo hacía. Hacía unos tres años que no corría con él y no me acordaba de las canciones que tenía almacenadas ahí dentro. Fue muy divertido reencontrarme con algunos “viejos amigos”, como este tema de los británicos Kasier ChiefsEvery day I Love you less and less. 

Escuchándola, me atreví a pensar que bien podría ser la banda sonora de una Jane Eyre contemporánea tratando de autoconvencerse de que va a ser capaz de arrancarse a Rochester del corazón:


Everyday I Love You Less And Less

Everyday I love you less and less
It's clear to see that you've become obsessed
I've got to get this message to the press
That everyday I love you less and less
And everyday I love you less and less
I've got to get this feeling off my chest
The Doctor says all I needs pills and rest
Since everyday I love you less and less
Unless, unless
I know, I feel it in my bones
I'm sick, I'm tired of staying in control
Oh yes, I feel a rat upon a wheel
I've got to know what's not and what is real
Oh yes I'm stressed, I'm sorry I digressed
Impressed you're dressed to SOS
Oh, and my parents love me
Oh, and my girlfriend loves me
Everyday I love you less and less
I can't believe once you and me did sex
It makes me sick to think of you undressed
Since everyday I love you less and less
And everyday I love you less and less
You're turning into something I detest
And everybody says that your a mess
Since everyday I love you less and less
Unless, unless
I know, I feel it in my bones
I'm sick, I'm tired of staying in control
Oh yes, I feel a rat upon a wheel
I've got to know what's not and what is real
Oh yes I'm stressed, I'm sorry I digressed
Impressed you're dressed to SOS
Oh, and my parents love me
Oh, and my girlfriend loves me
Oh, they keep photos of me
Oh, that's enough love for me
Oh, and my parents love me
Oh, and my girlfriend loves me
Oh, they keep photos of me
Oh, that's enough love for me