viernes, 4 de febrero de 2011

El principio y el final

Muchos me estáis preguntando cómo nació la idea de hacer una gramática del amor. Es una larga historia y creo que no cabría en este post, así que voy a contaros su principio y su final.
Hace diez años me sucedió algo en el metro. Iba medio dormida en un vagón de la línea 3 cuando, al llegar a la estación de Diagonal, se abrieron las puertas y entró una chica muy joven y muy guapa, que se sentó cerca de mí. La chica lloraba sin consuelo, no podía parar. Nunca había visto a nadie llorar de aquel modo, en completo silencio y a la vez con señales evidentes de estar experimentando una tristeza profunda.
Todo el mundo la miraba disimuladamente, divididos entre la incomodidad y la fascinación, pero nadie se atrevía a decirle nada. Yo tampoco fui capaz de reaccionar. La chica se bajó al cabo de un par de estaciones, sin dejar de llorar en ningún momento.
Siempre me arrepentí de no haberme atrevido a hablar con ella. No sé por qué me dio por pensar que quizá alguien le había roto el corazón y lamenté no haber sido capaz de ofrecerle una palabra de consuelo… o un simple pañuelo de papel.
La imagen de la bella desconocida que lloraba sola, a pesar de estar rodeada de gente, siempre me persiguió y muchos años después sirvió de inspiración para el personaje de Irene. A diferencia de lo que sucedió en aquel vagón de metro,  Irene sí encuentra a alguien que se interesa por ella y la ayuda.


Y ahora el final. Si todo comenzó con una imagen, esta historia acabó de tener sentido gracias a una canción: The Grammar of Love, de Nikosia. La letra de este tema la compuso Estel, nuestra violinista, cuando tenía dieciséis años.  Al escuchar la voz de Estel desgranando su propia sintaxis del corazón, entendí que, cuando nos enamoramos por primera vez, la tempestad nos agarra tan jóvenes que apenas sabemos nada de los misterios del amor. Y probablemente nunca acabaremos de aprender del todo... Aunque vale la pena seguir intentándolo, ¿no os parece?

3 comentarios:

  1. ¡Me ha encantado tu post, Rocío!
    Literalmente me ha transportado a ese vagón de metro con la chica llorando porque no consigue conjugar la gramática del amor.
    Gracias a tu novela y a la canción de Estel más de una -y uno- van a aprobar por fin la asignatura más difícil ;-)
    Besos

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  2. En cuanto pueda me compraré tu novela, que seguro que me encantará, soy una romántica empedernida, que le voy a hacer...y si está inspirada en una imagen como esa...pone los pelos de punta imaginarse a la chica llorando a tu lado, y no saber que decir...

    Dicen por ahí, que cuando te oigan cantar se enamorarán doblemente de la novela...Yo tendré pues que leerme la novela, porque tu voz ya me capturó al escuchar Nikosia.

    Un saludo, de una fan de Retrum, y de Nikosia.

    Desde Cantabria,

    Rebeca.

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  3. ¡Muchísimas gracias por tu amable comentario, Rebeca! Me hace muchísima ilusión viniendo de una fan de Retrum y de Nikosia.
    Abrazos y amor desde Barcelona,

    Rocío

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